In-Carnation de Laboratorio Olfattivo: Una Oda a la Flor que Nació de una Lágrima Divina
Cuenta la mitología griega que la diosa Artemisa , protectora de la naturaleza y de la caza, caminaba un día por los bosques cuando una melodía pura pareció detener el viento. Era un joven pastor que tocaba la flauta con una sensibilidad capaz de conmover a las fieras. Fascinada, la diosa se acercó, pero el joven, asustado ante la presencia divina, enmudeció. Artemisa, en un arrebato de ira al interpretar aquel silencio como un desprecio, lo castigó privándolo de la vista. Cuando el furor se disipó, la deidad contempló al muchacho llorar en silencio, con una dignidad que le atravesó el alma. Conmovida por el remordimiento, se arrodilló y tocó su rostro. Al caer las lágrimas del pastor, mezcladas con las de la propia diosa, brotaron de la tierra húmeda unas pequeñas flores de pétalos rizados y aroma magnético. Artemisa las declaró símbolo del amor imperecedero y el arrepentimiento. Había nacido el clavel, una criatura botánica que amalgama la fragilidad humana con la sensibil...