Cologne One de Escentric Molecules; Una Nueva Interpretación de la Colonia Contemporánea
Existen perfumes que evocan un recuerdo y otros que dibujan un paisaje. Son pocos, sin embargo, los que consiguen capturar un instante. No un momento idealizado por la memoria, sino un presente suspendido, esa fracción de tiempo en la que todo parece mantenerse en equilibrio antes de volver a ponerse en marcha.
Es la sensación que acompaña al primer sorbo de una bebida helada cuando el calor de una tarde de verano empieza a ceder. El aire cambia, la luz se vuelve más amable y el cuerpo encuentra una forma distinta de respirar. La frescura deja de ser una impresión pasajera para convertirse en un estado.
Traducir esa experiencia al lenguaje del perfume supone un reto singular. La naturaleza de las notas cítricas es efímera; nacen para desaparecer. ¿Qué ocurriría si esa vibración pudiera prolongarse, si la sensación de claridad permaneciera intacta durante horas? Esa pregunta parece estar en el origen de Cologne One.
Escentric Molecules: cuando la molécula se convierte en lenguaje
Desde su fundación en 2006, Escentric Molecules ha ocupado un lugar singular dentro de la perfumería contemporánea. Más que construir una colección de fragancias, Geza Schoen propuso una manera distinta de pensar el perfume.
Su punto de partida fue el Iso E Super, una molécula creada por IFF en los años setenta cuyo comportamiento desafía la percepción habitual del olfato. Hay quien deja de percibirla durante largos intervalos para volver a encontrarla inesperadamente unos minutos después. Sobre la piel nunca permanece inmóvil; aparece, desaparece y reaparece como una presencia discreta.
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| Geza Schoen |
Aquella experiencia dio forma a una filosofía radical: demostrar que una materia prima, cuando posee suficiente personalidad, puede emocionar tanto como la composición más compleja. El perfume deja entonces de entenderse como una arquitectura rígida para convertirse en un diálogo continuo entre la fórmula y quien la lleva.
En una época dominada por el exceso, Escentric Molecules reivindicó el valor de la simplicidad. No como renuncia, sino como una forma distinta de sofisticación.
Cologne One
Con Cologne One, presentado en 2026, Geza Schoen dirige su atención hacia una de las estructuras más reconocibles de la historia de la perfumería: la colonia.
Tradicionalmente, una colonia acepta la fugacidad como parte de su identidad. La explosión cítrica pertenece al comienzo; después llegan otras materias que modifican el paisaje olfativo. Cologne One propone un recorrido diferente. No busca reemplazar la frescura, sino sostenerla.
Más que evolucionar, el perfume parece respirar. Conserva durante toda su vida esa impresión luminosa y efervescente que solemos asociar a los primeros minutos de una fragancia, evitando tanto la monotonía como el agotamiento.
La imagen surge de forma casi espontánea: un vaso de ginebra con tónica recién servido. El enebro, los cítricos y la efervescencia forman una única impresión donde el perfume parece reproducir el movimiento continuo de las burbujas ascendiendo lentamente hacia la superficie.
La salida posee una claridad inmediata. El enebro marca el ritmo con su carácter seco y aromático, mientras limón, lima, mandarina y bergamota aportan una luminosidad limpia, casi mineral. No transmiten la sensación jugosa de una fruta recién cortada; evocan más bien la transparencia de un aire frío cargado de pequeñas partículas de agua.
El jengibre introduce una vibración especiada apenas perceptible. El pepino, por su parte, aporta una dimensión acuática y vegetal que amplía la sensación de espacio sin alterar el equilibrio general.
Con el paso de las horas, la composición apenas modifica su discurso. La hediona desempeña aquí un papel esencial, prolongando la circulación del aire dentro del perfume. Rosa, iris y nenúfar aparecen como matices delicados, nunca como protagonistas. Más que añadir un carácter floral, sostienen la luminosidad inicial y le permiten permanecer abierta.
En el secado emerge la firma más reconocible de Geza Schoen. El Iso E Super adquiere protagonismo junto al ambroxan y un almizcle transparente. El resultado no recuerda tanto a una madera como a la propia piel cuando conserva la frescura después del calor. Un aroma íntimo, casi silencioso, que parece formar parte del cuerpo más que depositarse sobre él.
Cologne One no pretende reinventar la colonia desde la nostalgia. La observa con distancia y conserva únicamente aquello que sigue teniendo sentido: la ligereza, la claridad y la capacidad de acompañar sin imponerse.
Su construcción es lineal, pero nunca plana. La aparente sencillez esconde un delicado trabajo de equilibrio entre materias que mantienen viva una misma sensación durante toda la evolución.
Cologne One hace algo diferente: prolonga un instante. Esa sensación precisa en la que el aire parece más limpio, la luz más nítida y el tiempo, por unos segundos, decide quedarse inmóvil.




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