Odyssey de Ponsá Barcelona: El Aroma de un Viaje por el Mediterráneo.

 Con el reciente estreno de The Odyssey, la nueva superproducción dirigida por Christopher Nolan, el legendario viaje de Odiseo vuelve a ocupar un lugar protagonista en el imaginario colectivo. Protagonizada por Matt Damon en el papel del rey de Ítaca y acompañada por un reparto de primer nivel en el que figuran Anne Hathaway, Tom Holland, Robert Pattinson, Zendaya y Charlize Theron, la película devuelve a la gran pantalla una de las epopeyas más influyentes de la literatura universal.

Sin embargo, mucho antes de que el cine decidiera regresar a la obra de Homero, la perfumería artística ya había encontrado una forma distinta de rendir homenaje al héroe griego. No recurrió a los efectos especiales ni a la fuerza de las imágenes, sino al lenguaje silencioso de los aromas.

Ese perfume se llama Odyssey, una creación del perfumista español Alejandro Ponsá, que convierte el viaje de regreso a Ítaca en una experiencia olfativa donde el Mediterráneo deja de ser un escenario para convertirse en el verdadero protagonista.


¿Quién fue realmente Odiseo?

Rey de la pequeña isla de Ítaca, Odiseo —Ulises para los romanos— fue uno de los grandes héroes de la Guerra de Troya y el ingenioso estratega que ideó el célebre caballo de madera con el que los griegos lograron conquistar la ciudad.

Pero su verdadera leyenda comenzó cuando terminó la guerra.


Ulises, Penélope y su hijo Telémaco

El regreso a casa, que debía durar apenas unas semanas, acabó convirtiéndose en una travesía de diez largos años. Durante ese tiempo tuvo que enfrentarse al cíclope Polifemo, resistir el canto de las sirenas, escapar de la hechicera Circe, sobrevivir a tempestades provocadas por los dioses y soportar innumerables pruebas antes de volver a abrazar a Penélope y recuperar el reino de Ítaca.

Lo que convirtió a Odiseo en un personaje inmortal no fue su fuerza, sino su inteligencia. Su capacidad para encontrar una salida cuando todo parecía perdido hizo de La Odisea mucho más que un relato de aventuras. Es una historia sobre la perseverancia, la nostalgia del hogar y la profunda transformación que experimenta cualquier persona después de un largo viaje.

Alejandro Ponsá y la perfumería como relato

Desde sus primeras creaciones, Alejandro Ponsá ha demostrado una sensibilidad especial para transformar ideas, lugares e historias en perfumes con identidad propia. Sus composiciones no nacen únicamente de una combinación de materias primas; parten de una emoción, de un paisaje o de un universo cultural que acaba tomando forma a través del aroma.



Con Odyssey, el perfumista no pretende ilustrar un episodio concreto del poema de Homero. Su intención parece mucho más ambiciosa: capturar la esencia del viaje. La incertidumbre de abandonar el hogar, la inmensidad del Mediterráneo, la belleza de los paisajes que acompañan al viajero y la emoción de regresar siendo una persona distinta.

Aquí, la perfumería deja de ser un simple ejercicio estético para convertirse en una forma de narrar.

Odyssey: el Mediterráneo convertido en un viaje olfativo

Más que recrear a un héroe, Odyssey propone recorrer el mismo paisaje que acompañó a Odiseo durante su interminable regreso a Ítaca. Alejandro Ponsá imagina la travesía a través de los aromas del Mediterráneo, aquellos que pudieron envolver al rey de Ítaca mientras navegaba entre islas, desembarcaba en pequeñas calas o caminaba por bosques donde el viento arrastraba el perfume de la vegetación.




Los primeros instantes tienen la viveza de una mañana junto al Mediterráneo. La hoja de higuera aporta un verdor luminoso y lechoso que se funde con el carácter vegetal de la hoja de tomatera y la chispa cítrica del limón. Es un comienzo fresco, lleno de luz y de naturaleza, como el instante en que Ulises abandona la costa y el viaje apenas acaba de empezar.

El corazón del perfume se adentra en el auténtico paisaje mediterráneo. El romero, el tomillo, el mirto y la lavanda silvestre dibujan unas notas medias aromáticas de enorme naturalidad. No resulta ornamental ni excesivamente perfumado; transmite la sensación de caminar entre montes bañados por el sol, donde el aire arrastra el aroma de las plantas que crecen libres entre las piedras.

Cuando el viaje llega a su fin, la fragancia encuentra reposo en una base serena y profundamente evocadora. El pino y el ciprés aportan una madera limpia y majestuosa, mientras el ládano envuelve la composición con su resina cálida y ligeramente ambarada. La estela permanece durante horas con una elegancia silenciosa, dejando la impresión de haber regresado, por fin, a un lugar que siempre estuvo esperando.

La evolución resulta tan natural que el perfume nunca da la sensación de avanzar por capítulos independientes. Cambia igual que cambia el paisaje durante una travesía por el Mediterráneo, donde el mar, la roca, los bosques y la vegetación terminan fundiéndose en un único recuerdo.


Si existe un aspecto que convierte Odyssey en una creación especialmente interesante, es la dificultad técnica que esconde tras su aparente naturalidad.

Las plantas aromáticas mediterráneas poseen una personalidad intensa. Trabajar con ellas exige una enorme precisión, porque basta una pequeña variación para que una domine sobre las demás y el equilibrio desaparezca.

Alejandro Ponsá afrontó precisamente ese desafío: conseguir que ninguna materia prima buscara protagonismo y que todas respiraran como lo hace un paisaje real. El resultado es una composición fluida, serena y profundamente orgánica, donde cada acorde aparece exactamente cuando debe hacerlo.

Más que una suma de ingredientes, Odyssey construye una atmósfera.

No huele únicamente al mar.

No huele únicamente al bosque.

Huele al Mediterráneo.

Y, sobre todo, huele al viaje.


Odyssey posee una elegancia luminosa y profundamente mediterránea. Es un perfume unisex que invita a caminar despacio, a detenerse en los pequeños matices y a descubrir cómo evoluciona sobre la piel con el paso de las horas.

No busca impresionar mediante contrastes exagerados ni grandes artificios. Su personalidad reside en el equilibrio, en esa sensación de libertad que transmiten los paisajes abiertos, el aire limpio y la vegetación acariciada por la brisa marina.

Es una fragancia para quienes entienden que los mejores perfumes, igual que las mejores historias, necesitan tiempo para ser descubiertos.

Christopher Nolan ha devuelto a Odiseo a la gran pantalla. Alejandro Ponsá ya había conseguido algo igual de difícil: transformar su viaje en un perfume. Porque algunas epopeyas no solo pueden leerse o contemplarse; también pueden respirarse.

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