Mooncake de d’Annam: El Dulce Secreto de un Pastel de Luna


Existen sabores que permanecen en la memoria mucho después de haber desaparecido de nuestra mesa. A veces basta volver a probarlos, incluso después de muchos años, para que algo se despierte dentro de nosotros: una celebración, una tarde en familia, una casa que ya no es la misma o el recuerdo de aquellas personas con las que compartimos ese momento.

El mooncake, o yuèbǐng, pertenece a esa clase de alimentos profundamente ligados a la memoria. Estos tradicionales pasteles de luna ocupan un lugar central en el Festival del Medio Otoño, una de las celebraciones más importantes de la cultura china, asociada a la reunión familiar, la gratitud y la contemplación de la luna llena. Su forma redonda recuerda precisamente a la luna y simboliza la unión y la plenitud.


Es precisamente esa memoria la que d'Annam lleva a la perfumería con Mooncake, una fragancia que convierte un dulce tradicional en una experiencia olfativa mucho más compleja de lo que podría sugerir, a primera vista, su carácter gourmand.

d'Annam

d'Annam es una casa de perfumería dedicada a explorar las culturas asiáticas a través de las fragancias. Su filosofía parte del respeto por las tradiciones locales y de la colaboración con perfumistas, ilustradores y artesanos para transformar distintas historias culturales en creaciones olfativas.

La casa defiende tres conceptos especialmente importantes: calma, deleite y respeto. Sus perfumes buscan transmitir serenidad sin resultar estridentes y convertir el acto de perfumarse en una experiencia placentera, al tiempo que mantienen una relación consciente con las culturas que sirven de inspiración.


Su propuesta se extiende actualmente a distintas colecciones dedicadas a Vietnam, Japón y China. Mooncake forma parte del Capítulo 3 – Majestic China, una colección que no pretende ofrecer un retrato completo del país, sino acercarse a él mediante diferentes escenas, objetos y recuerdos: una casa de té, un escritorio de erudito, una reunión iluminada por farolillos, la antigua Ruta de la Seda o un recuerdo de infancia. Mooncake ha sido creado por el perfumista Luis Hou.

En esta colección participan como perfumistas Anh Ngo, Xinyue Wang y Luis Hou, con Martin Yang como asesor creativo y los ilustradores Thu Cao, Quynh Anh y Dusse Bui.

Mooncake

Para comprender Mooncake hay que detenerse un momento en el pastel que lo inspira.

El mooncake tradicional, especialmente en su versión cantonesa, tiene una corteza fina, dorada y brillante que envuelve un relleno denso. Entre los más conocidos se encuentran los elaborados con pasta de semilla de loto o judías dulces, a menudo acompañados por una yema de huevo de pato salada en el centro.

La combinación resulta especialmente interesante desde el punto de vista olfativo.

Por un lado está la corteza: cálida, horneada y ligeramente caramelizada. El ingrediente fundamental para conseguir esa superficie dorada es el golden syrup, un jarabe invertido utilizado tradicionalmente en la elaboración de estos pasteles. Su aroma es dulce y profundo, con matices que pueden recordar a miel, caramelo y azúcar caramelizado, junto a una discreta faceta cítrica procedente del ácido empleado durante su elaboración.

Por otro lado aparece el relleno, mucho más denso y cremoso, donde las semillas de loto y el frijol mungo aportan una textura diferente. Y en el centro, la yema salada introduce ese contraste que hace que el conjunto no resulte simplemente dulce.

Es precisamente esa combinación de dulce, salado, tostado, cremoso y ligeramente terroso la que convierte al mooncake en una inspiración particularmente interesante para la perfumería.


La gastronomía se convierte en perfume

La pirámide de Mooncake reproduce esta idea de contraste mediante seis elementos: golden syrup, yema de huevo salada, frijol mungo, semilla de loto, miel y vainilla. La propia d'Annam lo define como un perfume gourmand unisex, de proyección íntima y con una duración aproximada de cuatro a seis horas, dependiendo de la piel y las condiciones ambientales.

La primera impresión pertenece al sirope dorado y la miel. Aquí no encontramos una dulzura limpia y transparente, sino algo más denso y cálido. El jarabe aporta esa sensación de azúcar tostada y mantequilla que recuerda al exterior recién horneado del pastel, mientras la miel añade una dimensión más natural, dulce y envolvente.

La yema de huevo salada es probablemente el elemento más intrigante de la composición. Su función no consiste en hacer que el perfume huela literalmente a huevo. Al contrario: introduce una sensación untuosa, ligeramente salina y sabrosa que rompe la dulzura y proporciona profundidad.

Es un recurso muy interesante porque reproduce uno de los grandes atractivos del mooncake: ese instante en el que una corteza dulce y dorada conduce hacia un centro mucho más denso y salado.


Después aparecen el frijol mungo ( soja verde ), y la semilla de loto. Son dos ingredientes especialmente ligados a la repostería asiática y aportan una textura diferente a la composición. El frijol mungo introduce unos acordes que recuerdan a los frutos secos y cereales, mientras que la semilla de loto aporta un carácter más suave, almendrado, almidonado y cremoso.

Finalmente, la vainilla redondea el conjunto. No parece estar ahí para convertir Mooncake en un perfume de vainilla convencional, sino para unir sus diferentes facetas y prolongar esa sensación cálida y reconfortante.

Un gourmand que no busca parecer un postre occidental

Lo más interesante de Mooncake es precisamente que su gourmandise no está construida alrededor de los ingredientes habituales de la perfumería dulce occidental.

No encontramos aquí el tradicional desfile de caramelo, chocolate, praliné o azúcar quemado.

d'Annam parte de otros códigos gastronómicos: semillas de loto, frijol mungo, yema salada, sirope dorado y miel. El resultado es un gourmand de inspiración asiática, donde la dulzura convive con elementos salados, terrosos y ligeramente vegetales.

Eso explica también por qué puede producir impresiones diferentes según la piel. Algunas personas pueden percibir principalmente la miel y el carácter cálido de la vainilla; otras pueden encontrar más presentes las semillas de loto y el frijol mungo, con una faceta menos dulce y más terrosa y empolvada, y otras el cautivador toque salado.

Y quizá ahí reside parte de su interés: Mooncake no intenta representar únicamente el sabor de un pastel, sino el recuerdo que ese pastel puede contener.


El mooncake está profundamente unido al Festival del Medio Otoño, una celebración relacionada con la luna llena y la reunión familiar. Su forma redonda representa esa idea de plenitud y unión, mientras que las historias y leyendas vinculadas a la luna añaden una dimensión de misterio y nostalgia.

d'Annam toma esa dimensión emocional como punto de partida.

Por eso Mooncake funciona mejor cuando se entiende como un perfume sobre la memoria. No pretende simplemente reproducir el olor de un dulce recién salido del horno. Busca recuperar algo más difícil de capturar: el recuerdo de una celebración, la infancia, una mesa compartida y la luna iluminando una noche de otoño.

Es una interpretación gourmand, sí, pero también íntima y nostálgica.

Una fragancia que convierte un pequeño pastel redondo en una historia mucho más grande.

Mooncake de d'Annam huele a azúcar dorada, miel, semillas y una inesperada pincelada salada. Pero, sobre todo, huele a uno de esos recuerdos que regresan cuando la luna vuelve a ocupar el cielo.

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