¡Oh Mon Dieu! de L'OBJET: Noches de Bohemia y Libertad en el París de 1969

 París, 1969. Las calles todavía conservan el eco de las revueltas estudiantiles del año anterior y la ciudad vive un momento de transformación cultural. El arte busca nuevos caminos, la música acompaña el cambio de las costumbres y la moda se convierte en una forma de expresar una identidad propia. En aquel ambiente bohemio, la libertad femenina adquiere una presencia cada vez más visible. El maquillaje, la ropa y los gestos cotidianos también hablan de independencia, de sensualidad y de una manera diferente de estar en el mundo.

Es ese París, provocador y lleno de energía, el que inspira ¡Oh Mon Dieu! Eau de Parfum, de L'OBJET. La casa evoca una época en la que las mujeres reivindicaban su libertad y mostraban su personalidad sin renunciar al placer de seducir. La imagen que propone es la de unos labios intensamente coloreados, una copa de coñac, una noche que se alarga y un ambiente en el que el arte y la sensualidad comparten espacio.



La fragancia recoge ese espíritu a través de una combinación de coñac, caramelo, especias, flores, cuero e incienso. No pretende reproducir literalmente un perfume de los años sesenta, sino interpretar aquella atmósfera con una composición contemporánea, cálida y de carácter unisex.

L'OBJET: diseño, artesanía y sensibilidad olfativa

Fundada por Elad Yifrach, diseñador de interiores nacido y criado en Israel, L'OBJET nació de su interés por los objetos que unen belleza, materiales excepcionales y trabajo artesanal. Antes de establecerse en Nueva York, Yifrach desarrolló su carrera en Beverly Hills. Sus viajes y su mirada internacional han influido en una marca que combina referencias culturales diversas con una estética muy cuidada.

Haas Brothers

El universo de L'OBJET va mucho más allá del perfume. Sus colecciones incluyen porcelana trabajada a mano, vajillas con detalles en oro de 24 quilates, objetos decorativos, piezas escultóricas y artículos destinados a transformar los rituales cotidianos en experiencias sensoriales. En sus creaciones, el diseño no se limita a la apariencia: también importa la textura, el material y la manera en que cada objeto convive con el espacio.

Plato de Porcelana- Modelo Malaquita con detalle en Oro de 24 quilates

Tazón Jessica McCormack Shell Scoop - Dorado

Juego de Copas de Vino Prims

La perfumería amplía ese mismo lenguaje hacia un territorio invisible. La casa trabaja sus fragancias en colaboración con perfumistas y busca composiciones capaces de despertar recuerdos y sensaciones. En el desarrollo de su colección de perfumes ha colaborado con el perfumista Yann Vasnier.

Esta relación entre diseño y perfumería se aprecia también en el frasco. Su silueta acampanada, el vidrio negro y el tapón de madera lacada con un acabado craquelado remiten al universo de las antiguas boticas. La caja blanca, de papel texturizado y sin recubrimiento, completa una presentación donde el contraste entre materiales tiene tanta importancia como la propia forma.


Coñac, caramelo y especias: una apertura cálida

La salida de ¡Oh Mon Dieu! reúne coñac, caramelo, cilantro y pimiento de Jamaica (pimento). Es una combinación que sitúa la fragancia desde el comienzo en un registro cálido, especiado y ligeramente licoroso.

El coñac aporta la evocación de una bebida ámbar, con esa asociación de madera, calidez y profundidad que acompaña a los destilados envejecidos. El caramelo introduce un matiz dulce que suaviza el conjunto, mientras que el cilantro y el pimiento de Jamaica añaden un contrapunto especiado.

La mezcla resulta especialmente sugerente por la forma en que reúne sensaciones que podrían parecer opuestas: el dulzor del caramelo, la calidez del acorde de coñac y el carácter aromático de las especias. La fragancia comienza así con una personalidad marcada, alejada de las aperturas frescas y cítricas.


Rosa, jazmín y frutas oscuras en el corazón

A medida que evoluciona, el perfume deja espacio a un corazón floral y afrutado compuesto por rosa, jazmín, ciruela y grosella negra.

La rosa y el jazmín aportan una dimensión floral que contrasta con la calidez inicial. No aparecen aislados, sino acompañados por dos frutas de carácter intenso: la ciruela, con su dulzor jugoso, y la grosella negra, que introduce un matiz afrutado más oscuro.

Esta combinación mantiene el perfume en un terreno sensual y envolvente. Las flores aportan riqueza y textura, mientras que las frutas prolongan el lado dulce de la apertura sin convertirlo en una composición puramente golosa.

El corazón establece, además, una transición hacia el fondo. La calidez del coñac y el caramelo encuentra continuidad en la ciruela, mientras que la rosa y el jazmín aportan una dimensión más delicada a una fragancia que conserva su carácter especiado.

Cuero, incienso y musgo de roble en el fondo

En la fase final aparecen cuero, incienso y musgo de roble, tres ingredientes que dan a la composición un carácter más profundo y seco.

El cuero introduce una faceta cálida, con una asociación que recuerda a los accesorios de piel y a ciertos interiores clásicos. El incienso añade un matiz resinoso y ligeramente ahumado, mientras que el musgo de roble aporta una sensación terrosa y vegetal que equilibra la dulzura de las notas iniciales y afrutadas.

La evolución va, por tanto, desde una salida licorosa y especiada hacia un corazón floral y frutal, para terminar en un fondo de cuero, resinas y matices terrosos. Esa sucesión de registros permite que ¡Oh Mon Dieu! conserve su calidez sin depender únicamente de las notas dulces.


El perfume y sus rituales

L'OBJET prolonga el universo de sus fragancias más allá de la piel con una selección de productos para perfumar el hogar. En el caso de ¡Oh Mon Dieu!, la colección incluye velas aromáticas, varitas de incienso y un porta incienso de diseño original, piezas que conectan el aroma con el espacio y con los pequeños rituales cotidianos.

Es una extensión coherente con la filosofía de la casa: el perfume no tiene por qué limitarse a una aplicación personal, sino que también puede formar parte de la atmósfera de una estancia. En este caso, los objetos perfumados permiten acercarse al universo de L'OBJET desde otra perspectiva, donde el diseño y el aroma comparten protagonismo.


¡Oh Mon Dieu! encuentra su personalidad en el contraste entre la calidez licorosa del comienzo, las flores y frutas del corazón y un fondo de cuero e incienso. Su inspiración parisina aporta el marco cultural, pero son sus materias olfativas las que construyen el recorrido.

Un perfume que mira al París de 1969 a través de una copa de coñac, unos labios rojos y una mezcla de flores, especias y cuero.


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