Encore du Temps de Meo Fusciuni: El Deseo de Detener el Tiempo
Hay momentos que uno quisiera alargar unos minutos más.
No porque esté ocurriendo algo extraordinario, sino precisamente porque todo parece estar en su sitio. Una conversación tranquila, una taza de té entre las manos, el aire húmedo de la tarde y la persona que quieres sentada frente a ti. Sabes que ese instante terminará, y precisamente por eso empiezas a desear que el tiempo vaya un poco más despacio.
Encore du Temps nace de uno de esos momentos.
Durante un viaje a Laos, Giuseppe Imprezzabile —el creador de Meo Fusciuni— vivió una escena que terminaría transformándose en perfume: una tarde en una casa colonial de Luang Prabang, frente al río Mekong, con una taza de té y una pequeña flor de osmanto flotando sobre la superficie. Aquel instante quedó asociado para él a una idea muy sencilla y profundamente humana: querer tener más tiempo con la persona que amas.
Ese es el corazón de Encore du Temps.
No habla realmente de Laos como un destino turístico. Habla de la memoria que deja un lugar cuando está ligado a una emoción.
Meo Fusciuni: perfumes escritos desde la memoria
Entender esta fragancia también exige conocer un poco el universo de Meo Fusciuni. La casa nació en 2010 como un proyecto independiente en el que viaje, poesía e introspección ocupan un lugar central. Sus perfumes son concebidos por Giuseppe Imprezzabile, que entiende la creación olfativa como una forma de investigación personal y de narración. Las fórmulas pueden necesitar años de reflexión, lecturas y viajes antes de convertirse en un perfume terminado.
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| Giuseppe Imprezzabile |
En su taller del centro histórico de Sarzana, en Liguria, Giuseppe y Federica trabajan en un espacio donde la arquitectura italiana convive con una sensibilidad de inspiración japonesa. Es allí donde cada creación encuentra su forma definitiva.
Hay algo coherente en esa manera de trabajar: si cada perfume nace de una experiencia, también necesita tiempo para madurar.
Y Encore du Temps, cuyo nombre significa precisamente “un poco más de tiempo”, quizá sea una de las expresiones más claras de esa filosofía.
Una apertura casi susurrada
La fragancia inicia con bergamota y mandarina.
No hay una explosión cítrica agresiva ni una salida diseñada para llamar inmediatamente la atención. La bergamota aporta una claridad limpia y ligeramente amarga, mientras la mandarina introduce una dulzura jugosa y suave.
Es una apertura tranquila, luminosa, casi transparente.
Como esa primera sensación al sentarse en una terraza y dejar que el tiempo avance sin ninguna prisa.
Pero pronto aparece el verdadero corazón de la composición.
La flor que flota en el té
El té verde crea una base delicadamente seca y fresca sobre la que aparece el protagonista de Encore du Temps: el osmanto.
Es una flor pequeña, pero en perfumería tiene una personalidad extraordinariamente compleja. Puede recordar a la fruta madura, especialmente al albaricoque, y al mismo tiempo presentar facetas florales, aterciopeladas y ligeramente coriáceas.
Aquí Giuseppe Imprezzabile la utiliza de una manera especialmente emotiva.
El osmanto parece surgir del té como aquella pequeña flor amarilla que flotaba en la taza durante aquella tarde en Luang Prabang. La imagen resulta sencilla, pero funciona porque el perfume no intenta describir literalmente la escena: la convierte en una sensación.
A su alrededor aparecen la champaca y la magnolia.
La primera aporta una faceta floral exótica y cremosa que nos lleva inevitablemente hacia Asia. La magnolia, en cambio, introduce una sensación más carnosa y luminosa, dando al corazón una elegancia suave que nunca se vuelve excesivamente dulce.
El conjunto tiene algo muy íntimo.
El perfume no parece llenar una habitación. Más bien invita a acercarse.
El tiempo se queda sobre la piel
En el fondo, Encore du Temps se vuelve más cálido.
El benjuí de Laos aporta una dulzura balsámica y resinosa; el sándalo envuelve la composición con una textura cremosa, suave y confortable, mientras el mate introduce un matiz más verde y ligeramente seco que evita que el fondo resulte demasiado dulce.
La evolución es muy coherente con la historia que hay detrás del perfume.
Primero está la luz de los cítricos.
Después, la pausa del té y la sensualidad afrutada del osmanto.
Finalmente aparece la calidez de las maderas y las resinas.
Como si el perfume siguiera el mismo recorrido que un recuerdo: primero aparece la imagen, después vuelve la emoción y, al final, solo queda aquello que todavía somos capaces de sentir.
Hay además algo especialmente bonito en la historia personal que cierra la composición. El osmanto que inspiró aquel viaje ahora crece en el jardín de Meo Fusciuni y florece en otoño. Su aroma continúa devolviendo al perfumista a Laos y, al mismo tiempo, a la mujer que ama.
Así, el viaje deja de ser algo terminado.
Permanece vivo.
Una declaración de amor
Lanzado en 2021, Encore du Temps ocupa un lugar especial dentro de la trayectoria de Meo Fusciuni porque fue el primer perfume que Giuseppe dedicó explícitamente a Federica, su compañera de vida. Es una creación unisex y representa una idea de elegancia más serena y luminosa, alejada de composiciones más densas o sombrías de la casa.
Por eso resulta difícil separar el perfume de su historia.
Encore du Temps no pretende impresionar con una gran demostración técnica. Su fuerza está precisamente en otra parte: en conseguir que una taza de té, una pequeña flor y una tarde junto al Mekong puedan convertirse en una emoción reconocible para cualquiera.
Porque todos hemos vivido alguna vez un momento que no queríamos que terminara.
Todos hemos mirado a alguien y hemos pensado, aunque solo fuera durante unos segundos: quédate un poco más.
Encore du Temps es la fotografía olfativa de un instante que se resiste a desaparecer.
Y el deseo, tan sencillo como imposible, de tener un poco más de tiempo.







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